A 29 años de Malvinas, se reencontró con un amigo que lo creía fallecido en combate

 

26/04/2011 | El riocuartense Víctor Rena está "sorprendido" por la historia que protagoniza. Creyendo que había fallecido en las islas, un amigo de combate escribió una semblanza sobre él en Internet y los sucesos se encadenaron mágicamente.

 

Víctor Rena y Jorge Luis Reyes se han reencontrado gracias a Facebook después de 29 años de haber forjado una amistad a prueba de balas y del tiempo.

Por ahora el contacto se ha realizado vía telefónica, pero el 20 de junio Reyes viajará a Río Cuarto para abrazar a su amigo de combate.

Se relacionaron cuando eran soldados veinteañeros en las Islas Malvinas. Reyes creyó que Rena había muerto en aquellas tierras del sur el último día de guerra con los ingleses, 14 de junio de 1982, pero la red social casi tres décadas después permitió que recuperaran aquel lazo afectivo.

Ambos dialogaron  esta mañana y relataron su experiencia en el Atlàntico Sur.

"Nos conocimos en las Malvinas. Él era oficial de Fuerza Aérea y yo era de Ejército. Compartíamos la posición porque teníamos la misión de proteger el aeropuerto", señaló Rena.

"La última vez que lo vi fue el 13 de junio de 1982, cuando nos llegó la orden de hacer un relevo. Le dejé una estampa de la Virgen de Luján por todo lo que habíamos compartido. 'Soldado clase 63 Víctor Daniel Rena, Río Cuarto (Córdoba)', escribí. Ese día se me incendió todo el armamento y las municiones. Él me dio un casco y sus compañeros armamento y balas", continuó.

"El 14 de junio, día de la rendición, perdí el batallón y fui alcanzado por artillería pesada cuando me había sumado a un grupo de cuatro chicos de Buenos Aires. Todos ellos murieron y a mí me hirieron. No sé cuánto tiempo estuve tirado. Cuando me levanté sentí un ardor en la cintura. Una esquirla quebró el fusil y perforó los cargadores. Eso me salvó. Fue una gran suerte. Después, al tiempo, descubrí que tengo una esquirla clavada en el cráneo", añadió.

Posteriormente, fue llevado al hospital donde terminó recuperándose. Volvió a Río Cuarto, se casó y tuvo un hijo.

Desde entonces, cada 13 de junio, Reyes elevaba una plegaria en honor al soldado que conoció en las frías Malvinas.

El reencuentro fue posible luego de que Reyes escribiera una semblanza sobre Rena en Internet y a partir de allí se desencadenó una serie de sucesos que le permitieron descubrir que su amigo de trinchera estaba vivo.

Al escrito lo repartió entre sus amigos y alguien decidió subirla a la página de Facebook “Nunca nos olvidemos de nuestros héroes”, un sitio de Internet dedicado a la memoria de los ex combatientes.

Entonces, ocurrió lo inesperado. Un profesor universitario de Caleta Olivia, conmovido por la historia, comenzó a investigar el caso luego de leer en uno de los comentarios del artículo que otro veterano de guerra daba a entender que aquel soldado en realidad había logrado sobrevivir.

Así fue como, 20 días atrás, el profesor Germán Stoessel logró confirmar la noticia y, después de hablar con ambos ex combatiente, consiguió que los antiguos camaradas volvieran a comunicarse telefónicamente y proyectaran el emotivo reencuentro.

“Cuando me habló ese profesor me dejó helado por la sorpresa y la emoción de saber que alguien me recordara con tanto afecto, creyendo que había muerto hace 29 años”, comentó Rena.

A su vez, el mismo docente se ocupó de darle la feliz noticia a la esposa de Reyes, a quien le pidió que la mantuviera en secreto con la idea de armar un reencuentro sorpresa en Buenos Aires.

Pero la ansiedad y la emoción de la mujer pudo más. Así fue como Reyes llamó diez días atrás a su entrañable amigo y, al menos telefónicamente, logró volver a oír su tonada.

“Me habló un sábado por la tarde y cuando le dije que era yo, se quedó en silencio, como si se hubiera quebrado. Me dijo: “Para mí, más que un camarada sos como un hermano” y empezó a contarme sus recuerdos, entonces el que se quebró fui yo. En un momento no podía hablar del nudo en la gargante que tenía y le dije: “Me parece que estamos los dos igual”.

"Viajaré a Río Cuarto para comernos un chivito"
A su turno, Reyes, en diálogo con Cadena 3, recordó como si hubiese sido ayer, la promesa que acordaron con Rena, una vez que culminara el conflicto bélico.

En ese sentido, señaló que finalmente y “gracias a Dios”, lograrán cumplirla 29 años después.

“Para el 20 de junio viajaré a Río Cuarto para conocernos y presentar nuestras familias. Muchas veces me decía: 'Cuando termine esto vamos a ir a Río Cuarto y vamos a comer un chivito'. Esta es una promesa que tenemos desde hace 29 años”.

“Esto me emociona y me conmueve, porque pasaron 29 años. Recuerdo con tanto cariño esos momentos, es muy fuerte”, añadió Reyes.

El veterano recordó que la noticia sobre la muerte de su compañero lo marcó mucho y que desde entonces buscó rendirle homenaje en cada fecha patria.

“Siempre traté de rescatar el valor de este chico. Es una manera de rendirle homenaje por, cómo a pesar de la adversidad, llegó a ofrecer y dar su vida por la causa”, resaltó.

Y agregó: “Cuando me enteré que estaba vivo fue una sorpresa tremenda. Le decía a mi familia: 'Me alegro que haya tenido esta oportunidad, que se haya casado y que tenga un hijo ya de 20 años. Para mi es una gran satisfacción que se haya dado esta oportunidad. Hay que agradecerle a Dios”.

La carta que provocó el reencuentro

“Así son los héroes, de carne y hueso pero con un recuerdo de fierro”, fue el título que Jorge Luis Reyes le colocó al artículo que se colgó en Internet.

Ahí, evoca que a mediados de mayo de 1982 su posición estaba siendo duramente castigada por la aviación inglesa, por lo que recibieron la orden de desplazarse a otro refugio. En medio de la mudanza se toparon con dos tambores de 200 litros que le llamaron la atención. “Sostenían una chapa cubierta con tierra y oficiaban de refugio a dos soldados; durante las cinco horas que duró el emplazamiento no vi un solo movimiento, hasta que esa tarde los vi aparecer, los rostros tiznados por el humo del fuego que los calentaba, las ropas húmedas evidenciaban lo desprotegidos que estaban. Se acercaron a nosotros y sin mucho esfuerzo se integraron al grupo. El más inocente era de Río Cuarto”.

“Lo primero que hicimos -recordó Reyes en esa carta abierta- fue acondicionarle la ropa y el armamento, integrarlo a nuestra comida, ejercitarlo en el tiro, decididamente eran de nuestra batería. Muchas tardes hablamos sobre la familia, sobre su mamá, que estaría preocupada, y sus hermanos mayores, que estarían orgullosos”.

Después de relatar el momento en que su amigo es convocado para pelear al frente y le deja una estampa de la Virgen de Luján, Reyes revive en la nota su búsqueda, cuando ya se había producido la rendición.

“Entonces nos acordamos del cordobés. ¿Dónde estaría? Comenzamos a buscarlo por todos lados, en el búnker, entre los soldados de su regimiento, hasta que de pronto nos encontramos con su compañero. Le preguntamos por Víctor y nos dijo: ‘Lo mataron, fue la esquirla de una bomba en el estómago’. ¡Cómo lo sentí! Siempre quise escribir esto por él y por su familia, para contarles quién era y el orgullo que siento de haberlo conocido”.

“‘Así son los héroes, de carne y hueso pero con un recuerdo de fierro’. Con mi letra, agregué a la estampita: ‘Fallecido en combate el 13 de junio de 1982’”.