Afirman que el olor y sabor del agua es por las algas

Afirman que el olor y sabor del agua es por las algas

Desde la empresa concesionaria del servicio, Aguas Cordobesas, afirmaron que la percepción de mal gusto y olor en el agua potable se debe a la presencia de “geosmina”.

La empresa Aguas Cordobesas explicó hoy que la percepción de mal olor y gusto en el agua potable se debe a la presencia de “geosmina”, una sustancia que emiten las algas alojadas en la toma del dique San Roque, de donde se abastece la planta Suquía que distribuye el líquido a un millón de cordobeses.

Según explicó Marcela Dávila, vocera de la firma, el gusto y olor “no es producto del agua que estamos distribuyendo”.

Sobre la posibilidad de que esta sustancia resulte tóxica para quien la consuma, Dávila afirmó que “la geosmina, que es lo que produce olor y sabor en el agua, no es tóxica” y que, “de detectar alguna posibilidad de que esto suceda, la política de la empresa es frenar inmediatamente la distribución”.

Según la vocera, la presencia extraordinaria de geosmina se debe a que los valores normales de presencia de algas en agua cruda (que durante todo el año asciende a un millón por litro), se han multiplicado desde el 1º de noviembre, pasando a contabilizarse 49 millones por litro, con lo que también se multiplica la presencia del químico odorífero.

“En esta época el lago San Roque comienza la multiplicación de las algas. Desde el 1º de noviembre estamos frente a una emergencia: de un millón de algas por litro en planta Suquia, que es lo normal, ahora estamos en 49 millones por litro. Tanta es la cantidad que una planta que no estuviese preparada hubiese colapsado”, afirmó la vocera.

Y siguió: “Afortunadamente cuando se renovó la planta, se hizo previendo el tratamiento de agua con problemas de algas. Cuando sucede una situación como esta, se multiplican los monitoreos y gracias a ello conocemos el perfil de evolución de las algas con antelación”.

Dávila explicó además que esto permitió a la planta prepararse para recibir esta cantidad de algas y que, desde el momento en que se conoció la situación particular, se realizaron ajustes en el proceso de dosificación. “Se hacen dos pasos más: poner en funcionamiento una planta de ozono para remover la enorme cantidad de algas al inicio del proceso. Y colocamos carbón activado en polvo al final del proceso de potabilización para quitar olores y sabores”.

“Si bien el proceso es 100% efectivo en algas, la geosmina no se logra sacar. Igualmente, no es para nada tóxico o nocivo para el consumo”, dijo Dávila.