Dramático relato de una joven que se salvó de que la secuestren en Córdoba

Dramático relato de una joven que se salvó de que la secuestren en Córdoba

05/10/2017 Euge Ferrini contó que un hombre intentó subirla a la fuerza a una camioneta. Gritaba pero sentía que no me salía la voz, expresó.

Un nuevo caso de inseguridad contado en primera persona no para de compartirse en las redes. Se trata de aquello que le tocó vivir a Euge Ferrini, una joven cordobesa que sufrió un intento de secuestro el pasado fin de semana y eligió compartirlo en las redes para alertar a la sociedad.

Todo ocurrió sobre avenida Vélez Sarsfield, a la altura de Barrio Güemes de la ciudad de Córdoba, cuando la joven volvía de trabajar. Sus palabras son estremecedoras. A continuación, el relato completo.

“Y hoy me toca a mí contar la situación realmente horrible que tuve que vivir anoche volviendo de trabajar. Cómo un día cualquiera, común y corriente, venía caminando del trabajo a casa (dos cuadras y media), venía contenta porque había tenido una jornada excelente y también porque pusieron luces que alumbran copado en la Vélez Sarsfield que hicieron que me sienta un poco más segura porque siempre tengo que hacer el mismo recorrido y con miedo por supuesto porque voy sola, porque soy mujer, por todo lo que escuchamos en la tele, por la inseguridad que tenemos. Volvía muy tranquila hasta que se frenó una camioneta unos metros adelante mío, mi paranoia y yo empezamos a actuar y carburar, automáticamente me di cuenta que me iban a robar porque no había estacionado bien, ni hizo el intento de hacerlo.

Empecé a caminar más lento, y pensaba ya fue, tengo el celu y los 600 que recién cobre, se los daré; después pensé no me voy a dejar robar por una lacra humana, mejor me vuelvo a la Vélez Sarsfield que está iluminado (como si las luces hicieran algo por defenderme), en ese momento dije que era mejor llegar más rápido a casa, estando a una cuadra, entonces seguí caminando, sin dejar de mirar la camioneta, más despacio hasta que llegue a la altura de la puerta de atrás y se abrió la puerta de adelante del acompañante y salió un tipo, medio agachado, creí que tenía un arma o algo para amenazarme porque nunca se enderezó, se me acercó y me dijo: “vos te venís conmigo” agarrándome de la cadera y llevándome hacia su cuerpo, por suerte mi reacción fue agarrarlo de los brazos fuerte y gritarle “no, no, no” con toda la fuerza, por más que yo sentía que no me salía la voz, no me escuchaba yo misma, creí que lo estaba pensando, atine a patearlo, en ese momento el miro como por detrás mío, me soltó y se fue.

Yo creí que era un vecino que se asomó o que venía alguien caminando. No sé quién fue, en ese momento no paraba de llorar, no podía caminar del susto y miedo que tenía. Todos los vecinos que escucharon mis gritos y el ruido de la camioneta al irse, salieron y me preguntaron si me robaron, que me sacaron, si necesitaba algo, si vi la patente. Nada, estaba ciega y sorda. Lo único que pude decir fue: no me robaron, me quisieron llevar. Y pedí a un vecino que me acompañe hasta mi casa. Nada más, fue un momento de horror el que me tocó vivir, un hecho más de inseguridad en el lugar en el que vivo, le podía pasar a cualquiera. Solo me consuelo diciendo que estoy bien, que no me pasó nada. Pero si pasaba? Si me llevaban? Si no volvía a ver a mi familia? Si no gritaba? Si no se iba? Si me golpeaba?. Quería compartirlo y que se cuiden, nos cuidemos, estemos atentos, fui yo pero pudo haber sido tu mamá, tu hermana, tu prima, tu hija, cualquiera.

Agradecida eternamente a mi familia, que me contuvo, me abrazó, me tranquilizó, gracias a mis hermanos por hacerme jugar a las luchitas para aprender a defenderme, gracias a mi mamá por criarme siempre con armas de fortaleza y enseñarme que nadie es mejor que yo y nadie puede pasar por encima mío. Gracias a todos, de verdad. SOY FUERTE Y ASÍ VA A SEGUIR SIENDO”.