Embarazada calcinada habría muerto en un ritual satánico

Embarazada calcinada habría muerto en un ritual satánico

01/08/2017 Se trata de Fernanda Pereyra, de 26 años, encontrada sin vida en las afueras de la localidad de Rincón de los Sauces, en Neuquén. Por el crimen, hay tres detenidos, entre ellos su ex pareja.

 

El cuerpo calcinado de la mujer embarazada encontrado en las afueras de la localidad neuquina de Rincón de los Sauces pertenece a Fernanda Pereyra, la joven de 26 años que se hallaba desaparecida, según confirmó el laboratorio de San Carlos de Bariloche en el que se analizaron muestras de ADN.

El resultado de los estudios de ADN en el cuerpo y la comparación con el de los parientes de la chica que se encontraba embarazada de siete meses, fue comunicado desde el laboratorio que pertenece al Ministerio Público de Río Negro al jefe de los fiscales de Neuquén, José Gerez.

En tanto, los investigadores del caso, en el que hay tres detenidos, entre ellos una expareja de la víctima, sospechan que el móvil se relacionaba con el culto a "San la Muerte".

Por el hecho se encuentran detenidos Luciando Hernández, quien era la pareja de la víctima, Osvaldo Castillo y Diego Marillán.

El jefe de Homicidios del Ministerio Público Fiscal de la provincia de Neuquén, Agustín García, informó que dos de los tres detenidos por el crimen de Fernanda Pereyra (26) "tienen santuarios" de dicho personaje e "imágenes del Diablo" donde residían y uno de ellos "cinco o seis tatuajes" que muestran "mujeres prendiéndose fuego".

Por su parte, el fiscal Gerez celebró la celeridad del laboratorio barilochense y sostuvo en cuanto a la confirmación dela identidad de la víctima que "el dato es relevante".

"Si bien desde un primer momento manejamos esa hipótesis, nos ratifica que estamos en el rumbo correcto con la investigación", añadió.

El cuerpo de Pereyra, quien era oriunda de la provincia de Mendoza y había desaparecido el 22 de julio, fue hallado dos días más tarde quemado en un 90 por ciento y a la vera de la ruta 6, a unos tres kilómetros de Rincón de los Sauces.

El cadáver había sido rodeado con leña de álamo, palet y cubiertas, y finalmente rociado con combustible con el fin de borrar evidencias.