Un río que inundó las calles de memoria en Córdoba

Un río que inundó las calles de memoria en Córdoba

11/05/2017 Unas 120 mil personas marcharon por el Centro de Córdoba, según los convocantes. Fue una contundente expresión de rechazo a la excarcelación de criminales de lesa humanidad. El efecto de la nueva ley sobre el 2 x 1 se definirá en la Justicia. El rechazo visto en las marchas se replica en las encuestas con un 85%

 

Un río de decenas de miles de personas que atravesó el corazón de la ciudad hasta llegar a las orillas del parque Sarmiento, frente al edificio de la Justicia federal, fue la contundente expresión de rechazo de una gran parte de la sociedad cordobesa al fallo de la Corte Suprema.

La decisión del máximo tribunal puso al país en generalizada inquietud por la posibilidad de que atroces criminales puedan salir en libertad para mezclarse otra vez con la ciudadanía.

La noche ya se había derramado sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, y pasaba un inmenso gentío que los convocantes (la mesa de trabajo de las organizaciones los derechos humanos de Córdoba) estimaron, en principio, en unas 120 mil presencias.

Lo cierto es que columnas de organizaciones políticas sindicales y de distintos tipos, entre las que se encontraban altos funcionarios del Gobierno Provincial, alimentaron una inmensa multitud, expuso con claridad la amplitud de la coincidencia.

La marcha podría describirse como similar a las tradicionales de cada aniversario del golpe de Estado de 1976, pero varios observadores señalaron la asistencia de gente que no es habitual participante. Es decir, gente que se sumó especialmente a expresar su rechazo.

La reacción expresada en las marchas, en Córdoba y en todo el país, en las manifestaciones públicas de estos días y en la coincidencia de diputados y de senadores para aprobar una ley que excluya del alcance del dos por uno de los delitos de lesa humanidad puso de relieve la consistencia de una mirada sobre el modo de tratar el más sangriento y tenebroso capítulo de nuestra historia.

Y entre los distintos pasos que se encontraron en la ex plaza Vélez Sársfield a las seis de la tarde, para luego trepar hasta el parque, estaban las inclaudicables Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que hace 40 años iniciaron la resistencia.

También estaban las víctimas y los sobrevivientes del plan sistemático de eliminación de opositores, así como familiares de desaparecidos y asesinados, acaso los más afectados por la zozobra que deparó el fallo.

Viejo dolor de hermanos

“Esperamos 40 años que se hiciera Justicia y de pronto nos encontramos con que, de un día para otro, los asesinos pueden salir en libertad y que podemos volver a cruzarnos con ellos en las calles”.

Hernán y Ramiro Sonzini Whitton son dos de los cinco hermanos de Daniel Sonzini Whitton, secuestrado el 12 de agosto de 1976, cuando tenía 21 años, y desde entonces en condición de desaparecido, aunque en el reciente juicio de La Perla quedó probado su asesinato. El principal responsable de su muerte, Arnoldo “Chubi” López, condenado a prisión perpetua, fue el primero de los represores encarcelados en Córdoba que pidió la aplicación del “dos por uno” a su favor.

“El día de la sentencia del juicio de La Perla, cuando López recibió su condena, todos los familiares nos abrazamos y lloramos: por fin habíamos alcanzado algo de Justicia. López fue el represor que, en la sala de torturas, asesinó con sus manos a golpes a mi hermano, que agonizó durante horas en La Cuadra”, relataron. A su vez, recordaron que en la escena de aquel día, al final de la sentencia, “López amenazó a todos, incluido al gobernador (Juan) Schiaretti”.

“Todo fue muy difícil durante esos largos años. Algunos de nuestros familiares empezaron a venir a las marchas una vez que los juicios estaban en acción. Ahí recién se empezaron a perder temores. Por fin, después de tanto dolor, nos sentíamos amparados por el Estado argentino. Hasta que este fallo hizo que todo retrocediera”.

Razones y emociones

Unas cuatro cuadras después del frente de la marcha que protagonizaban las organizaciones de derechos humanos, las autoridades de la Provincia marcharon encabezadas por el vicegobernador, Martín Llaryora. “Era de esperar, es una reacción consecuente con el pedido de memoria, verdad y justicia; es una reacción mirando al futuro, un antídoto para que no vuelva más la dictadura, el terrorismo de Estado”, dijo Llaryora.

Las autoridades municipales fueron encabezadas por el intendente, Ramón Mestre, acompañado por el vice, Marcelo Cossar, entre otros funcionarios. “El caso del dos por uno es una situación lamentable, porque hay una herida abierta y el dolor de 30 mil familias y del pueblo argentino”, dijo Mestre.

Con Llaryora iban el ministro de Justicia, Luis Angulo, y la secretaria de Empleo, Alejandra Vigo, esposa de Schiaretti. Vigo remarcó la presencia “del peronismo repudiando un fallo que libera a los genocidas y retrasa mil años la reconciliación del pueblo”.

Y sobre la ley sancionada ayer, dijo: “No era necesaria, puesto que todos los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles e inconmutables. Es el fallo de la Corte el que está fuera del derecho constitucional”.

Martín Fresneda, legislador provincial y exsecretario de Derecho Humanos de la Nación durante la gestión de Cristina Fernández, señaló que “el fallo de la Corte hizo que la reacción de la sociedad plebiscitara la política de derechos humanos que se llevó a adelante durante una década”. Destacó el “enorme consenso político en el Congreso para aprobar una ley que neutralice los alcances de la decisión de la Corte”.

Cuando la marcha llegó hasta el edificio de la Justicia federal, todavía había gente en la zona del patio Olmos. En el parque Sarmiento había montado un palco donde hablaron varios oradores. El momento más conmovedor sobrevino con las palabras de Sonia Torres, presidente de Abuelas y emblema de la lucha en Córdoba, que debió atravesar su emoción frente a los hechos y a la respuesta de la gente.

El blanco de centenares de pañuelos flotando sobre las cabezas en homenaje a la lucha de esas bravas mujeres fue la conmovedora imagen final de una jornada que quedará en la memoria argentina como uno de los más intensos episodios de reacción política, ciudadana y popular.

Sonia Torres y una cita emocionada. Conmovida, Sonia Torres, titular de Abuelas en Córdoba, citó en su discurso frases del artículo publicado el domingo en La Voz por Alejandro Mareco: “La larga sombra del terrorismo de Estado”.

Dos hermanos, 40 años después. Daniel Sonzini Whitton fue secuestrado frente al colegio Cassaffousth, en Córdoba, el 12 de agosto de 1976, a los 21 años, recuerdan sus hermanos Ramiro (a la izquierda en la foto) y Hernán. En 1979, gracias a los testimonios de Graciela Geuna, sobreviviente de La Perla, se supo que fue largamente torturado y luego asesinado. Estudiaba y presidía el centro de estudiantes en el Instituto de Matemáticas, Astronomía y Física (hoy Famaf). La biblioteca del Famaf lleva su nombre.